De Mister Marshall a Mister Wang

Artículo publicado por Federico González de Aledo en El Día el 14/02/16.

Puede que los más jóvenes no la hayan visto, pero a buen seguro habrán oído hablar de ella. “Bienvenido, Míster Marshall” es una película española, estrenada en 1953, dirigida por Luis García Berlanga y con el mítico José Isbert como actor principal.

En el filme, que es una crítica de la sociedad española de la época, los habitantes de un pueblo de la España profunda, están contentos: los americanos, como llaman ellos a los estadounidenses, van a visitarles con ocasión de la presentación en España del Plan Marshall. 

Ese plan, iniciado en Estados Unidos en 1947, consistió en ayudar a países europeos a recuperarse tras la II Guerra Mundial.

La situación en España en la época en la que “Bienvenido, Míster Marshall” fue rodada, según cuentan nuestros padres y abuelos, fue un periodo de crisis económica casi permanente, que duró desde el final de la Guerra Civil hasta finales de los años cincuenta, caracterizado por una larga y profunda depresión económica, que conllevó un grave deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos, el crecimiento de la miseria, el mercado negro y que supuso el retroceso más grave en los niveles de bienestar de la población en los últimos 150 años de historia.

En el ámbito internacional destacaba el proteccionismo comercial y financiero adoptado por los países europeos durante la guerra mundial y en los primeros años de la posguerra, así como el aislamiento impuesto a España por razones políticas. 

Por ello, los protagonistas de la película (y la mayoría de españoles de entonces), esperaban como agua de mayo que los americanos (o los que fueran), vinieran a España y nos ayudaran, tanto con sus políticas aperturistas como con (sobre todo), sus inyecciones de capital.

Sin embargo, como puede apreciarse a lo largo del largometraje, Míster Marshall nunca vino a España y los americanos nunca llegaron a desarrollar el Plan Marshall en nuestro país…

Hoy en día la situación política, económica y social en España, afortunadamente, es bien diferente a la de entonces… Si bien, tras los años de crisis económica que hemos padecido (y seguimos padeciendo) son muchas las personas, las familias, que siguen teniendo muchísimas dificultades para llegar a final de mes (si es que llegan), que buscan un trabajo en lo que sea para llevar comida a la mesa de sus hijos, que no saben si el mes que viene podrán pagar la luz, el agua, la hipoteca…

A diferencia de la época de “Bienvenido, Míster Marshall”, las razones para que España se encuentre en esta situación no son una Guerra Civil (seguida de una Guerra Mundial) o una dictadura, una de las razones principales del desastre económico y social que vivimos en la actualidad es la ineptitud de los que nos han gobernado (y también, y puede que más importante todavía, la corrupción que ha rodeado esa ineptitud).

Hoy en día, y para intentar paliar esta situación de inestabilidad económica y social, donde más de cuatro millones de españoles continúan en paro, a falta de un Míster Marshall al que agarrarnos para intentar que las cosas nos vayan mejor, contamos con un Míster Wang.

Míster Wang (Wang Jianlin, es su nombre completo) es un empresario chino, CEO de Wanda Group, que entre otros, es la mayor empresa inmobiliaria del mundo, el mayor poseedor de hoteles de 5 estrellas del mundo, la mayor empresa de cines del mundo y la mayor empresa de finanzas online de China, es decir, Míster Wang es un chino rico.

Y en España, concretamente en Madrid, hemos tenido la suerte de que Míster Wang, como casi todos sabrán, haya decidido invertir parte de su dinero, adquiriendo el emblemático Edificio España, por 265 millones de Euros en 2014.

Al parecer, la remodelación del mencionado inmueble, supondría la habilitación del mismo como viviendas, centro comercial y hotel, llegando a rondar la inversión total de Míster Wang en dicha operación los 700 millones de Euros, estimándose la creación por ello de unos 6.200 puestos de trabajo.

Sin embargo, parece ser que este proyecto no cuenta con el visto bueno de los órganos de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, y Míster Wang, ante las trabas burocráticas con las que se está encontrando para llevar a cabo un proyecto que, a priori, ya tenía autorizado a realizar antes de adquirir el inmueble (de lo contrario no lo hubiera adquirido), ha tomado la decisión de vender el inmueble (eso sí, y desgraciadamente para él, un 40% más barato de lo que lo compró) y largarse de Madrid y de España con su dinero a otra parte.

Se comenta que el trato dado a Mr. Wang por parte del Ayuntamiento de Madrid ha dejado bastante que desear para ser quien es, una persona que ha invertido su dinero en Madrid, que pretendía generar riqueza para la ciudad (y para su empresa, como es lógico), que iba a crear puestos de trabajo, que iba dejar miles (o millones) de Euros en impuestos municipales, autonómicos y estatales… 

Y se comenta también que esta inversión en el Edificio España era la primera de varias que quería llevar a cabo en nuestro país… Como entenderán el resto de multimillonarias inversiones se las ha llevado a otra parte donde, seguro, lo trataran mejor que aquí, concretamente a la India, donde al parecer le han puesto una alfombra roja cuando se han enterado que Míster Wang se estaba planteando invertir allí.

Lo peor de la experiencia de Míster Wang en España es el mensaje negativo que se está dando fuera, de que nuestro país es un lugar donde no se favorece la inversión y la creación de empleo, y el consiguiente posible efecto dominó que puede generar en potenciales inversores que desistan en invertir en España al comprobar cómo ha tratado el Ayuntamiento de la capital al segundo hombre más rico de Asia.

La similitud entre el antiguo Míster Marshall y el actual Míster Wang (y el resto de Míster Wangs de los que no tenemos conocimiento por ser menos mediáticos que éste), es que se suponía que ambos iban a traer prosperidad económica y sobre todo esperanza, a muchas familias que hoy en día lo pasan mal en nuestro país.

La diferencia entre ambos, es que Míster Marshall nunca vino… Y Míster Wang sí… Pero nuestra clase política lo ha echado. 

Y cuando no son nuestros políticos es la maraña legislativa (municipal, insular, autonómica, estatal) la que hace que cada vez más, los inversores extranjeros (y nacionales) se planteen no invertir en nuestro país ante la indefensión y pérdidas económicas a la que se pueden llegar a enfrentar. 

Por eso, en España, del “Bienvenido, Míster Marshall” desgraciadamente hemos pasado al “Hasta siempre Míster Wang”.