Cuesta abajo, otra vez

Artículo publicado por José Alberto León Alonso en El Día el 10/04/16.

Los desempleados inscritos en Canarias en el INEM en el mes de marzo de 2016 ascendieron a 242.88 personas, con una disminución de 744 personas respecto al mes anterior y de 13.963 personas respecto a marzo de 2015. Pese a la importancia mediática que erróneamente se le concede, la estadística de paro registrado no es demasiado relevante para el análisis de coyuntura económica, ya que en la práctica no todos los que demandan trabajo se registran en las oficinas de empleo, pues las agencias públicas de empleo apenas participan en la colocación de desempleados, ni todos los inscritos buscan activamente empleo, pues algunos trabajan en la economía sumergida y otros buscan otra serie de beneficios sociales que obligan a la inscripción. El nivel de desempleo real lo mide la Encuesta de Población Activa que, cuyos datos del primer trimestre de 2016 se publicarán el próximo día 28 de abril. 

La variación en el número de afiliados a la Seguridad Social sí que es relevante para constatar la evolución de nuestro mercado de trabajo. El número de afiliados en el mes de marzo de 2016 en Canarias se incrementó en 4.308 personas en comparación con el mes anterior, y en 24.930 personas si se compara con el mes de marzo de 2015, alcanzando la cifra de 716.177 afiliados. Es un dato en línea con lo esperado, pues en marzo suele aumentar algo el número de afiliados, tal como sucedió en 2013, 2014 y 2015, especialmente si, como ha sucedido este año, la Semana Santa “cae” por completo durante marzo.

La tasa de crecimiento interanual en el número de afiliados a la seguridad social en nuestro archipiélago asciende en el primer trimestre del año al 3,5%, un nivel similar al del trimestre anterior. En cualquier caso, en ritmo de crecimiento del empleo muy inferior al de su máximo (4,5%), alcanzado en mayo de 2015.  Esta senda decreciente es visible en el gráfico trimestral que acompaña estas líneas.

En el conjunto de España, los cotizantes a la Seguridad Social se han incrementado en 138.086 personas en marzo. En ese mes los afiliados a la Seguridad Social ascendieron a 17.305.798, un 2,8% más que en marzo de 2015. En términos desestacionalizados, los que eliminan las distorsiones del calendario laboral, los inscritos en la Seguridad Social aumentan en 59.100 personas respecto al mes anterior. 

Lo preocupante es que el ritmo de creación de empleo sigue reduciéndose desde el entorno del 3,15%-3,20% en el que se había estabilizado entre julio de 2015 y enero de 2016. En marzo la tasa de crecimiento interanual se reduce en todos los sectores, por lo que la desaceleración parece generalizada. Con estos datos, la Seguridad Social ha ganado 472.998 cotizantes en los últimos doce meses, unos 22.500 menos que la cifra del mes de febrero.

Como esperábamos, el año 2016 se va a comportar peor que el 2015 en términos de crecimiento y empleo, y lo peor es que las expectativas de inversores y consumidores se están enfriando rápidamente, y el bloqueo político tiene paralizada la inversión, lo que se traducirá en aún menores tasas de crecimiento y empleo desde el verano. Estimamos que la ausencia de gobierno supondrá una caída en el PIB de entre tres y cinco décimas, que se multiplicará por dos si se convocan nuevas elecciones. Y eso siempre que ninguna crisis repentina obligase a la existencia de un gobierno capaz de tomar decisiones. El Índice de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA) desciende un 1,3% en España en el primer trimestre de 2016 respecto al cuarto trimestre del año anterior. Se trata del primer descenso de este índice en los últimos tres años. Y el Índice de Confianza de los Consumidores (ICC) experimenta tres meses consecutivos de caída desde diciembre, y sus expectativas han caído veinte puntos en tres meses. Si tenemos en cuenta que el crecimiento mundial se reduce a ojos vista, con los mercados revueltos y numerosos focos de inestabilidad económica, así como que nos encaminamos a nuevas elecciones y a no tener, con suerte, un gobierno con capacidad ejecutiva hasta el otoño, no resultan extrañas estas expectativas negativas. Cuesta abajo, otra vez. Y lo peor es que el declive nos pilla con casi 4,8 millones de parados a los que ofrecer una oportunidad de empleo.