BUSCANDO LA PIEDRA FILOSOFAL

Artículo publicado por José Alberto León Alonso el 27/10/13 en Diario de Avisos.

¿Encontró Robert Shiller la piedra filosofal del inversionista? ¿Dio con ese método de inversión capaz de transmutar nuestros vulgares ahorrillos en oro puro?

Tampoco tanto. Robert Shiller, recientemente galardonado con el Premio Nobel de Economía, se hizo famoso al advertir contra la exuberancia irracional de las burbujas y ser capaz de detectarlas. Basó sus argumentos en gran medida alrededor de su propio indicador, el CAPE (Cyclically Adjusted Price Earnings o ratio precio-beneficios ajustado cíclicamente). En lugar de comparar los precios de las acciones con su beneficio más reciente, como hace el PER (Price Earnings Ratio o ratio precio-beneficio), él los comparó con sus ganancias promedio durante la década anterior, debido a que los beneficios del último año podían ser muy volátiles. Comparando el CAPE en un momento cualquiera con la media histórica se podían detectar valores infravalorados o sobrevalorados. Este ajuste reveló que la bolsa americana en el año 2000 estaba más sobrevalorada que en cualquier momento de su historia – incluyendo 1929, antes del Crack de la bolsa. En gran parte gracias a este acierto, el CAPE es un indicador cada vez más utilizado. Fue un gran avance en la ciencia imprecisa de la valoración de los mercados. Es un indicador muy bueno señalando burbujas, momentos de extrema sobrevaloración, pero el problema está en que no indica cuánto tiempo va a durar la sobrevaloración, así que no ayuda a elegir el momento de entrada o salida del mercado. Así que el CAPE no es la piedra filosofal de la inversión. Después de todo, desde el momento en el que Shiller predijo que explotaría la burbuja de los puntocom y el momento en que lo hizo pasaron más de cuatro años (de 1996 a 2000) en el que el mercado subió aún un 70% adicional, y los que hicieron caso de esta predicción se perdieron una buena ganancia.

¿Qué nos dice el CAPE de los precios actuales en las bolsas? Pues si miramos a la bolsa americana, tal y como se muestra en el gráfico, el CAPE actual es de 24,4, algo inferior al nivel previo a la crisis de las subprime de 2007 (27,3), sustancialmente por debajo de las cifras anteriores al crack de 1929 (32,6) y muy por debajo del crash de las puntocom en 2000 (donde superaba la cifra de 44). El mercado americano supera en un 48% su CAPE medio, que está en 16,5. ¿Significa esto que la bolsa americana caerá un 50% en poco tiempo? Nada de eso. Puede seguir subiendo varios años más y no tiene por qué caer hasta la media sino menos (o más), tal y como ha sucedido en el pasado, pero siempre que el CAPE de los Estados Unidos ha sido superior a 22, el rendimiento real en los 20 años siguientes ha sido negativo. Así que aviso a navegantes para los que hayan invertido en la bolsa americana. No se puede asegurar que haya burbuja en la bolsa americana, pero se acerca peligrosamente a ello. ¿Y el resto de bolsas? Pues el CAPE de la bolsa griega es menor que 3, el de la irlandesa menor que 7, y el de la italiana menor que 10, aunque hay que tener en cuenta el considerable riesgo de invertir en alguna de ellas, que también hay que valorar. El CAPE del IBEX35 español ronda actualmente los 10,2, y su media histórica es superior a 17, así que parece barata incluso después de haber subido un 20% entre septiembre y octubre, pero tampoco es ya la ganga que era hace solo un par de meses.

Mencionaba la pasada semana que únicamente el 5% de los fondos supera al mercado a largo plazo, así que para el pequeño inversor la conclusión es sencilla: si no puede superar al mercado, lo mejor es comprarlo, invirtiendo sus ahorros en fondos indexados que replican a los índices bursátiles y de esa forma batir al 95% de los “expertos” gestores. La forma de enlazar ese consejo con el “detector de burbujas” de Shiller es comprar fondos indexados de países con CAPE menor que 10, cuya rentabilidad media históricamente supera el 10% anual, y pensar en vender cuando superen los 20. Esta es estrategia de largo plazo e implica mantener los valores durante una década al menos. Ideal para ahorros encaminados a la jubilación. Dado que comprar en un momento determinado con un único gran desembolso supone arriesgarse a perder el tirón alcista (que ya vimos como acaba de generar subidas de un 20% en mes y medio), lo recomendable es realizar pequeñas aportaciones periódicas, compensando entre los buenos y malos momentos para comprar, y reevaluar una vez al año a través de los CAPE en qué índices se invierte. No es la piedra filosofal, pero funciona.