El empleo se enfría, no la economía

Artículo publicado por José Alberto León Alonso en El Día el 13/09/2015.

Los desempleados inscritos en Canarias en el INEM en el mes de agosto de 2015 ascendieron a 242.649 personas, con una disminución de 1.257 personas respecto al mes anterior y de 24.019 personas respecto a agosto de 2014. Pese a la importancia mediática que erróneamente se le concede, la estadística de paro registrado no es demasiado relevante para el análisis de coyuntura económica, ya que en la práctica no todos los que demandan trabajo se registran en las oficinas de empleo, ni todos los inscritos buscan activamente empleo, pues algunos trabajan en la economía sumergida y otros buscan otra serie de beneficios sociales que obligan a la inscripción.  

La variación en el número de afiliados a la Seguridad Social sí que es relevante para constatar la evolución mensual de nuestro mercado de trabajo. El número de afiliados en el mes de agosto de 2015 en Canarias aumentó en 2.252 personas en comparación con el mes anterior, y en 27.863 personas si se compara con el mes de agosto de 2014, alcanzando la cifra de 695.184 afiliados. Es un dato positivo, pero no tanto como pudiera parecer, ya que el mes de agosto tradicionalmente es positivo para el empleo en Canarias. Así, únicamente en 2012 se creó menos empleo (1.121 empleos) durante ese mes en lo que llevamos de década. La tasa de crecimiento en la creación de empleo, medida en términos interanuales, parece estarse “enfriando” durante los últimos meses, reduciéndose hasta el 4,18% en el mes de agosto desde el pico que alcanzó en mayo (4,51%).

En el conjunto de España, los cotizantes a la Seguridad Social se han reducido en 134.289 personas en agosto. En ese mes los afiliados a la Seguridad Social ascendieron a 17.180.899, un 3,2% más que en el mismo mes del año pasado. En términos desestacionalizados, los que eliminan las distorsiones del calendario laboral, los inscritos en la Seguridad Social sufren un retroceso de 14.000 personas. Un dato no hace tendencia, y durante el mes anterior este mismo dato fue positivo, pero el empleo desestacionalizado se mantiene básicamente en los mismos niveles desde el mes de mayo, de modo que también a nivel nacional la creación de empleo parece “enfriarse”.

La duda está en si es la tasa de creación de empleo la que se enfría o es la propia economía la que lo hace. Lo primero no tendría nada de extraño, pues lo insólito era el elevado número de empleos (al ritmo de la burbuja) que nuestra economía generaba con una tasa de crecimiento no tan elevada (dos puntos porcentuales por debajo de la burbuja). Lo segundo sería más preocupante, pues supondría problemas estructurales de difícil solución para nuestra economía. Los indicadores adelantados de actividad de la economía siguen mostrando fortaleza. Por un lado, la inversión en maquinaria y equipo aumenta a ritmo creciente, lo que suele adelantar un fuerte dinamismo de la economía. Asimismo, la fuerte recuperación del crédito minorista (menos de un millón de euros) a empresas apunta en la misma dirección, de igual manera que el crédito al consumo, así como el indicador de clima económico y el índice de confianza del consumidor para España, que en agosto alcanzaron y superaron su máximo pre-crisis, reforzando las optimistas expectativas. Así que parece es que es la creación de empleo la que se enfría en el tercer trimestre, y no tanto la economía, o al menos, no de forma apreciable. El ritmo de generación de empleo del último año era superior al ritmo de crecimiento de nuestra economía, lo que suponía que la productividad del trabajo se venía reduciendo durante el último año. Ahora esa disfunción comienza a corregirse. El ritmo de creación de empleo aumenta en la industria (menos intensiva en mano de obra, pero más productiva) y disminuye en la construcción y los servicios (más intensivos, pero menos productivos). Y como dijo Krugman, Premio Nobel de Economía, “la productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo. La capacidad de un país para mejorar su nivel de vida depende casi enteramente de su capacidad para elevar la producción por trabajador”. Si se mantiene la tendencia, crearemos empleo a un ritmo menor, pero con mayor productividad y valor añadido. Más sostenible. Así que bienvenido sea el cambio.